Por qué no debes irte a dormir enfadado

Infinitas veces te habrán dicho, y te habrás repetido para tus adentros para ver si así conseguías calmarte, que no es bueno irse a la cama enfadado. Pero sin embargo acabas tropezando con la misma piedra. Algo normal si tenemos en cuenta que a lo largo del día acumulamos tanto estrés y momentos de tensión que en algún momento necesitamos explotar. Y es ahí cuando, antes de irnos plácidamente a la cama, decidimos romper con la armonía y empezar una batalla campal con nuestra pareja por cualquier tontería. Que si las tareas de la casa, un comentario fuera de lugar o un cambio de planes de última hora. Cualquier excusa es buena para sacar todo eso que llevas dentro.

La base científica del saber popular

Pero el saber popular es más sabio de lo que te crees y es que irse a la cama enfadado tiene afectaciones neurológicas que deberías tener en cuenta. Así lo ha demostrado un estudio de la Beijing Normal University de China publicado en la revista Nature Communications. Entre las maravillas que nuestro cerebro puede hacer por nosotros, borrar los malos recuerdos es una de ellas. Pero, su capacidad para elminarlos disminuye notablemente si consolidamos los recuerdos durante el sueño. Esto se produce porque durante las horas en las que estamos durmiendo nuestro cerebro se reorganiza para afrontar el nuevo día almacenando nuestros recuerdos. Así, nuestros recuerdos negativos una vez consolidados serán más difíciles de olvidar.

Cómo hacer las paces a tiempo

Como ves, si os vais a la cama enfadados no solo os va a repercutir en el momento de ir a dormir donde cada uno os quedaréis en una punta de la cama intentando no rozaros. A la mañana siguiente la sensación de enfado seguirá ahí y os será más difícil superar vuestras diferencias. Por ello, más vale que intentéis iros a la cama relajados y con la conciencia tranquila para poder conciliar el sueño de la mejor forma:

Empatiza: Ponte en el lugar de tu pareja. Intenta ver la discusión desde su perspectiva para comprender sus argumentos. Si lo consigues te será más fácil pedir perdón y perdonarla.

Ponle sentido del humor: Tendrás que ser muy cuidadoso o tu pareja podría tomárselo a mal. No obstante, nada mejor como algo de humor para calmar tensiones. Permitirá que por un momento os desviéis del problema y lo afrontaréis con otro ánimo.

Pide perdón: Sé humilde y no tengas miedo a pedir perdón. Hacerlo no significa que estás cargando con toda la culpa ni mucho menos. Significa que te importa el daño que le hayas podido ocasionar a la otra persona.

Además de evitar que la discusión se alargue hasta el día siguiente y quién sabe por cuánto tiempo más, hacer las paces antes de irse a dormir hará que tu sueño sea mucho más reparador. Irte a la cama con problemas en la cabeza solo conseguirá crispar tus nervios y no dejarte dormir como te mereces.

Tristan Vargas