Entre la atracción física y la química

¿Física o química? ¿Ambas? Pues ya tienes el cóctel perfecto. Porque cuántas veces has escuchado eso de ¿solo te atrae o también hay química? ¿Acaso puedes tener química con una persona que no te atrae? ¿Y sentirte atraído por alguien con quien no tienes nada de química? Lo cierto es que a la hora de enamorarnos o mantener relaciones sexuales existe cierto debate sobre la importancia del físico y que la otra persona nos atraiga. Pero, es que la física va más allá de las apariencias y la química de llevarnos bien con una persona. Así, podríamos decir que para experimentar esa explosión de sensaciones de verdad necesitamos ambas, pero, ¿cómo las reconoces?

Los síntomas

El magnetismo de la física: No consiste en que una persona tenga una cara bonita y un cuerpo fibrado de los que presumir. Se trata de que todo tu cuerpo te pida estar cerca de esa persona porque para ti tiene un atractivo especial. Sea su cara, su cuerpo, sus gestos, la forma de vestir… En pocas palabras: te pone. Y lo hace de tal manera que a la mínima vas a buscar el contacto físico para sentir esa electricidad que recorre tu cuerpo cada vez que rozas su piel. Esta atracción va a aparecer incluso si apenas habéis cruzado media palabra y no va a ser necesario nada más para que os devoréis con la mirada y no consigáis quitaros un ojos de encima. De hecho, una de las evidencias son las pupilas dilatadas. Nuestros ojos, cuando ven algo que les gusta, abren sus pupilas para poder captar cuanto mayor información mejor de ese sujeto.

Los artificios de la química: Si bien la atracción física es lo que hace que no te puedas despegar más de medio metro de esa persona la química hará que no puedas dejar de pensar en ella. Vuestra complicidad es innata y sentís que os conocéis desde hace años. Pero, no os conocéis como lo hacen dos amigos, no. Os conocéis por vuestras miradas y vuestras sonrisas, porque vuestros pensamientos van en la misma dirección cuando se trata de pensar mal sobre algo y porque no sois capaces de parar de picaros y querer llamar la atención del otro.

En definitiva, si combinas la física con la química vas a conseguir una explosión de emociones. Y es que cuando van de la mano no hay quien separe a dos personas. La verdadera atracción es la que se da tanto en el plano físico como en el emocional y es la que diferencia a dos personas que están hechas para estar juntas de un rollo de una noche o un amigo. Puede que vuestra conexión sea tan breve como intensa o puede que acabéis enamorándoos perdidamente. Como sea, merece la pena disfrutar del momento.

Tristan Vargas